Hammamet
A las puertas de la península de Cap Bon se encuentra este agradable balneario que combina calidad turística con encanto árabe. Aparte de agradables playas en las que podrá disfrutar de las más variadas actividades, también destaca un bello centro histórico que recuerda los tiempos en que el turismo en la zona era residual. Hammamet es igualmente una excelente base para descubrir las maravillas de los alrededores: ciudades milenarias, pueblos de postal y vestigios impresionantes.
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Lo más especial...
Como ocurre con alguna de sus homólogas árabes, a primera vista no impresiona demasiado. Pero lo cierto es que esta urbe de pasado milenario ha visto pasar bereberes, colonos, fenicios, romanos, bizantinos, visigodos y otros pueblos.
Playa de Hammamet
Hammamet: Esta larguísima playa de arena dorada y aguas cálidas se extiende casi interminable, bordeada de hoteles y dotada de la más completa oferta turística.
Su poco oleaje la hace ideal para nadar y para que los más pequeños puedan jugar sin riesgo. Como cabe esperar, las actividades que se pueden practicar aquí son muchas: windsurf, motos de agua, ski acuático, piragüismo y buceo entre otras. Algo que no encontrará es la soledad, ya que esta agradable estación balnearia atrae a muchos turistas.
Mientras descanse en su suave arena no se extrañe si un simpático niño se le acerca para ofrecerle unos deliciosos buñuelos locales. Un simple "no, gracias", y el chaval se irá, pero le recomendamos que los pruebe pues son deliciosos.
El Hotel Riu Park El Kebir se encuentra en primera línea, con todos los servicios y facilidades para que pueda disfrutar lo máximo posible de esta playa.
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Lo más especial...
Como ocurre con alguna de sus homólogas árabes, a primera vista no impresiona demasiado. Pero lo cierto es que esta urbe de pasado milenario ha visto pasar bereberes, colonos, fenicios, romanos, bizantinos, visigodos y otros pueblos.
Aquapark Flipper
Entrar en este complejo es adentrarse en un mundo hecho para los niños. El corretear de los más pequeños, las risas, gritos y lágrimas son una constante en este parque acuático. Sus toboganes, piscinas de olas y tumbonas constituyen una divertida alternativa a la playa.
Golf
Desde los hoteles Riu le ofrecemos el transfer gratuito a cualquiera de estos dos campos:
Citrus Golf: Lo primero que notará es la frondosa vegetación que salpica su geografía: olivos, pinos, cítricos y cactus. El campo tiene tres recorridos diferentes, dos de 18 y otro de 9 hoyos, adaptados a cada tipo de jugador.
Yasmine Golf: El viento, los bunkers y las trampas de agua pondrán a prueba su técnica. Su casa club, situada en el punto más elevado del campo, tiene unas bellas vistas al mar por lo que es un buen lugar para relajarse después de un día del golf.
Compras
El zoco de Hammamet tiene menos variedad y está más enfocado al turista que el de Túnez, aunque eso no quiere decir que recorriendo sus calles no pueda encontrar bellas creaciones artesanales: objetos de cobre, prendas de cuero, finos artículos de vidrio, etc. Como en la mayoría de países árabes el regateo es de rigor. No se corte pues los vendedores locales lo encuentran normal y hasta necesario en cualquier transacción comercial.
Nabeul: A 20 minutos en coche de Hammamet se encuentra el centro de cerámica tradicional más importante del país. A lo largo de sus calles se suceden talleres y tiendas en las que encontrará una gran variedad de bellas piezas.
Cada viernes se celebra un mercado de joyas, cuero, vidrio y cobre, punto de encuentro de muchos turistas en busca de bonitos recuerdos.
Gastronomía
Cuscús: El cuscús tunecino consiste en una combinación de verduras (patatas, cebolla, tomate, zanahorias, calabaza, etc.), sémola, merguez, pescado y carne de oveja o ternera.
Tajines: Los suculentos Tajines, muy diferentes a los marroquíes, son pasteles de huevo con carne de cordero, verduras, patata, hojas de maluska y queso, cocidos a fuego lento.
Condimentos: Los tajines, el cuscús y otras especialidades locales van acompañados de la harissa, una pasta de pimientos que puede ser muy picante, añadiendo un poco más de sabor si cabe a los platos.
Postres: La repostería destaca por sus dulcísimos pastelitos a base de productos de la tierra como los dátiles, almendras, pistachos, sésamo, etc. Muchos de ellos están rociados con miel y mucho azúcar.
Té a la menta: Como en todo el magreb, está bebida aromática y saturada de azúcar hace las delicias de lugareños y turistas.
Zumos: Prepárese a saborear unos zumos excelentes, como la fruta de la región. Destaca el de naranja y sobre todo el de higo.
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Lo más especial...
Como ocurre con alguna de sus homólogas árabes, a primera vista no impresiona demasiado. Pero lo cierto es que esta urbe de pasado milenario ha visto pasar bereberes, colonos, fenicios, romanos, bizantinos, visigodos y otros pueblos.
Hammamet
Aunque destaca sobre todo por su planta hotelera y grandes playas, Hammamet también puede presumir de un pintoresco y animado centro, sobre todo su medina, asomándose al mar. Sus gruesas paredes eran, hasta finales del siglo XIX, el núcleo principal de la ciudad. Ahora, en sus estrechas callejuelas encaladas se suceden teterías y tiendas de souvenirs y artesanía. En la zona de extramuros encontrará unas cuantas avenidas desbordantes de vida: discotecas, restaurantes y vistosas tiendas. Todo lo que un turista podría desear, excepto aislamiento.
Hammamet-Jinene
En este complejo situado a 8km al sur del centro se encuentra el Riu Palace Oceana Hammamet, que está junto a la urbanización Yasmine, que luce elegantes avenidas bordeadas de palmeras y hoteles de lujo. Aparte de la larguísima playa también encontrará una elegante marina y una medina moderna con tiendas y restaurantes, que intenta recrear de la mejor manera posible el estilo antiguo. La zona es una mezcla de encanto oriental con la más selecta infraestructura turística.
Túnez
Como ocurre con alguna de sus homólogas árabes, a primera vista no impresiona demasiado. Pero lo cierto es que esta urbe de pasado milenario ha visto pasar bereberes, colonos, fenicios, romanos, bizantinos, visigodos y otros pueblos. Su magia reside en que hay que descubrirla, ya que ella no lo hará por usted.
La medina: Se trata del corazón histórico y cultural de la ciudad, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1981. Construida en el siglo VII, sólo perdió importancia a favor de la ville nouvelle (ciudad nueva) a finales del XIX, cuando los franceses tomaron el poder.
Uno de los edificios más emblemáticos es la mezquita de Zitouna, del siglo VII. En el siglo IX se le añadieron doscientas columnas romanas de Cartago para la sala de plegarias central. Sin duda, un reciclaje realizado con maestría. Los no musulmanes no podrán entrar en la sala de plegarias pero sí hasta el patio, si llevan vestimenta apropiada.
Los diferentes zocos le atraerán por sus intensos olores, la mayoría agradables salvo el de carne, donde las reses cuelgan del techo. El de los perfumes, Souq el-Attarine, es sin duda el que mejor tratará su olfato y su vista. Aparte de la mezcla de esencias también apreciará sus delicados recipientes de vidrio. Perderse por sus intricadas calles y descubrir los oficios presentes en este gran mercado es un auténtico placer. La intensidad, ambiente y encanto de la calle árabe encuentra aquí su máxima expresión.
Museo de El Bardo: No se lo pierda. De apariencia un poco dejada, su interior alberga tesoros culturales notables. Sus colecciones reflejan el rico legado histórico del país: cartaginés, romano, paleocristiano y árabo-musulmán. La sección romana contiene algunos de los mosaicos más bellos del mundo.
Ciudad Nueva: La impronta francesa se deja ver en las calles de la ville nouvelle, con elegantes edificios coloniales con de verjas de hierro forjado y ventanas de lamas; además de numerosas terrazas, cafeterías y pastelerías. Tras admirar la arquitectura, diríjase a la catedral de St. Vincent de Paul, que presenta una excéntrica fusión de estilos gótico, bizantino y norteafricano.
Sidi bou Said
Al ver sus calles adoquinadas y casas encaladas, más de uno se preguntará si de repente ha dado a parar en alguna isla griega. La clave en este lugar es perderse por sus estrechas callejuelas que suben hasta el cementerio, con vistas al mar, y serpentean hasta la pintoresca plaza principal, bordeada de numerosos cafés en los que se reúnen turistas y lugareños.
Lo que fue un pueblo modesto hoy es un lugar de vacaciones de ricos y famosos. Este cambio de identidad no ha restado interés a sus relucientes viviendas, decoradas con elegantes rejas de hierro y con unos portales que por su intenso color azul y sus finas ornamentaciones metálicas, son célebres en todo el país.
Los arqueados patios, salpicados de geranios y buganvillas, le servirán de refugio contra el sol y deleitarán su olfato. Y su posición, en lo alto de un acantilado que le otorga unas mágicas vistas al golfo de Túnez, no hace sino añadir magia a este lugar de una belleza única en Túnez.
Cartago
Este fue el centro del imperio cartaginense que abarcaba gran parte del norte de África, la península ibérica, Córcega y Sicília. Con la llegada de los romanos y el paso del tiempo una gran parte de los vestigios púnicos se perdieron. Pero por su significación histórica y valores culturales, una visita a este lugar es de rigor en cualquier estancia en Túnez.
Este fascinante recinto comprende el anfiteatro romano, que fue uno de los más grandes del imperio; las termas de Antonino y el barrio de Magon, una zona residencial impresionante no solo por sus dimensiones sino también por sus fantásticas vistas al mar; y el santuario de Tofet, lugar de sacrificios donde los hijos de los nobles cartagineses eran asesinados y quemados para apaciguar a las deidades de la época: Baal Hammon y Tanit.
A la entrada del complejo se sitúa la Catedral de Sant Louis, que nada tiene que ver con los romanos pero que sorprende por sus proporciones descomunales. Fue erigida por los franceses en 1890 y dedicada al rey-santo, que murió a orillas de Cartago en 1270, durante la octava cruzada.
Península de Cap Bon
Las poblaciones que se suceden al noreste de Hammamet no son excepcionalmente bellas, pero suponen un refugio para solitarios y gozan de un sosiego provincial alejado de las grandes multitudes. En la localidad pesquera de Kelibia, desordenada y con unas gentes especialmente acogedoras, destaca la playa de El-Mansourah, de gran belleza. Incluso en pleno verano es posible perderse y disfrutar solo de su finísima arena blanca y aguas cristalinas.
En la punta de la península, precisamente en Cap Bon, se sitúa El-Haouaria, con unas cuevas que con su piedra ayudaron a levantar Cartago. El eco del mar en las cavidades y el azul intenso del mediterráneo despiertan unas sensaciones mágicas, sobre todo sentado en el diminuto chiringuito de la entrada, saboreando un té a la menta y con música árabe de fondo.
Riu le recomienda...
Lo más especial...
Como ocurre con alguna de sus homólogas árabes, a primera vista no impresiona demasiado. Pero lo cierto es que esta urbe de pasado milenario ha visto pasar bereberes, colonos, fenicios, romanos, bizantinos, visigodos y otros pueblos.
Hoteles en la zona
Ver mapa| Hotel Riu Palace Oceana Hammamet |
| Hotel Riu Park El Kebir |
| ClubHotel Riu Marco Polo |
| Hotel Riu Palace Hammamet Marhaba |
Túnez
HammametVer mapa | |
|---|---|
| Hotel Riu Palace Oceana Hammamet | |
| Hotel Riu Park El Kebir | |
| ClubHotel Riu Marco Polo | |
| Hotel Riu Palace Hammamet Marhaba | |
MahdiaVer mapa | |
|---|---|
| Hotel Riu El Mansour | |
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