Las playas de la pequeña joya de las Baleares nada tienen que envidiar a las del Caribe. Pero no es ese su único encanto. El magnetismo de Formentera también se hace sentir desde sus faros, con algunos de los paisajes más majestuosos del Mediterráneo. La tranquilidad de este lugar le hará desear que sus vacaciones se prolonguen de manera indefinida. Muchos hippies ya lo hicieron y se han quedado. Aunque los años 60 quedan lejos, la isla nunca ha perdido esa sensación de "ultimo paraíso" que la caracteriza y que enamora a todo el que la visita.
Recomendado en Formentera
Playa de Migjorn
Paradisíaco arenal de fina arena blanca y aguas cristalinas, rodeado por un bosque de pinos. Probablemente se trate de la playa menos concurrida de Formentera. Su extremo oeste es popular entre los amantes del nudismo.
Aquí se encuentra el Hotel Riu La Mola, donde podrá alquilar piraguas y material de buceo. Por su poco oleaje, es un lugar ideal para practicar estas actividades.
Playa de Ses Illetes
Una larga lengua de arena blanca se adentra en el mar desde la punta norte de Formentera, creando una playa con aguas color turquesa a ambos lados. Rodeado de plácidas piscinas naturales, disfrutará de un espectáculo natural magnífico.
Considerado como uno de los lugares más bellos del Mediterráneo, también es uno de los más fotografiados. Y aunque las imágenes reproducen su belleza, no pueden captar su magia. Para ello, hay que visitarlo en persona.
Las ricas praderas de alga posidonia de esta zona natural protegida, son un lugar muy recomendado para el buceo.
Cala Saona
Preciosa playa de fina arena blanca y agua de una claridad incomparable. En sus dos extremos, la costa se vuelve rocosa y es perfecta para bucear. Los barcos de pesca que aún amarran en el muelle son un claro ejemplo de que esta isla, aunque abierta al turismo, también ha sabido aferrarse a sus tradiciones.
Faro de la mola
El faro de Formentera se sitúa al borde de un acantilado de 124m con unas vistas excepcionales sobre el Mediterráneo. Desde lo alto verá unas grutas esculpidas por la erosión del mar.
Si quiere ver de cerca el espectáculo que ofrecen las olas al azotar los acantilados, una escalera permite bajar hasta una pequeña entrada de mar.
San Francesc
Esta sosegada localidad de Formentera de típicas casas blancas es la capital de la isla. A pesar de la influencia del turismo, sus calles mantienen el mismo carácter de antaño. En ella encontrará varios lugares de interés:
Iglesia de San Francisco: sobrio edificio rectangular, completamente blanco y sin ventanas. La iglesia, construida entre 1726 y 1738, fue fortificada para protegerse de las constantes incursiones piratas de la época. En aquellos tiempos, a diferencia de lo que pasa actualmente, los visitantes no eran siempre bien recibidos.
Desde hace pocos años comparte la plaza principal con una escultura del célebre artista mallorquín Miquel Barceló.
Museo de etnografía de Formentera: explica la vida y costumbres de los habitantes de la isla antes de la llegada del turismo. Es un buen lugar para hacerse una idea de lo que ha cambiado Formentera a lo largo de su historia, y para apreciar aún más si cabe este privilegiado lugar.
Molinos de viento: hay dos, el Molí den Mateu y el Molí den Gerona, y destacan por sus grandes aspas de madera y su elegante color blanco.
Ca na Costa
Este sepulcro megalítico consta de un gran dolmen de piedra cuyas piezas están distribuidas en una asombrosa geometría. Estos espectaculares vestigios son conocidos como Es Rellotge (reloj en catalán), por su semejanza a un reloj de sol. El lugar probablemente fue utilizado entre el 2000aC y 1600aC. Se encuentra en las inmediaciones de s'estany pudent.
Bucear
Formentera destaca por la increíble transparencia de sus aguas y por sus praderas de alga posidonia, las mejor conservadas del mundo. Con aguas poco profundas y ricas en fauna marina, Formentera es un referente en Europa para el submarinismo y buceo con tubo:
Playa de Illetes y sus alrededores: los islotes de la zona (Porcs, Penjats, S'Espalmador, etc) son únicos en el mediterráneo por su biodiversidad y la claridad de sus aguas. Mientras bucea se cruzará con tortugas marinas, pulpos, morenas y muchas otras especies.
Playa Migjorn: bucear por sus aguas es bastante placentero por lo tranquilo del lugar. Sus fondos de posidonia son refugio de muchas especies de peces y moluscos.
Cala Saona: en los dos extremos de la playa hay zonas con rocas donde se concentran peces, pulpos, morenas y cangrejos.
Windsurf
La playa de la Savina y s'estany des peix son dos lugares perfectos para la práctica de este deporte. En sus aguas se celebraron los campeonatos del mundo en 2007. Si quiere aprender con un profesor, la Escuela Municipal de Vela de Formentera goza de mucho prestigio.
Cicloturismo
Pasear en bici por sus tranquilas y pintorescas carreteras es una de las mejores maneras de descubrir Formentera.
Cabo de Barbaría: la zona más salvaje de la isla es también una de las más espectaculares. A medida que se acerca al faro que domina este lugar la vegetación desaparece y el paisaje se hace lunar. Las vistas al final del camino son simplemente grandiosas.
S'estany des peix y s'estany pudent: los paseos alrededor de estas dos lagunas, dentro del Parque Natural de ses Salines de Ibiza y Formentera, le permitirán observar las numerosas aves que pueblan la zona. Sin duda, se trata de una ruta agradable para toda la familia.
Compras
La fira de la mola: en este verdadero mercado artesano de El Pilar de la Mola, al sureste de Formentera, abundan los artículos de plata y madera, además de ropa y creaciones artísticas. Todo está hecho a mano, requisito obligatorio para obtener una licencia de venta. Artesanos locales y genuinos hippies se reúnen aquí cada miércoles y viernes para vender sus productos.
Especialidades
Pescado y marisco: las ricas aguas de la zona garantizan unos productos frescos y de calidad.
Flaó: pastel elaborado con huevos, queso fresco y hierbabuena. Un delicioso postre.
Frígola: licor de tomillo, muy abundante en la isla. Después de cenar, relájese frente al mar y disfrute de su característico sabor mientras le acarician las brisas del Mediterráneo.