Vacaciones en Gerona - Olot
Rodeada por una naturaleza privilegiada, Olot es una ciudad con una intensa actividad cultural y un rico patrimonio arquitectónico. Su ruta modernista, sus interesantes museos y sus exquisitos restaurantes, se añaden al espectáculo que ofrece el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.
Aparte de sus volcanes y cráteres boscosos, en este lugar único en España también le esperan poblados medievales, valles aislados y unas gentes encantadas de ayudarle a descubrir sus secretos.
A tan sólo 1 hora de los Pirineos, Olot también es una buena base para ir a esquiar. Las estaciones de La Molina y Vall de Núria son algunas de las más destacadas.
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Senderismo
Parque Natural de La Zona Volcanica de la Garrotxa: esta gran zona protegida que rodea Olot se caracteriza por los numerosos volcanes que salpican su geografía. Poblados de bosques de castaños, robles, hayas, encinas, álamos y avellanos, los paisajes son mágicos.
La fauna también es abundante: jabalís, gatos monteses, lirones, garduñas, ginetas, águilas culebreras, halcones peregrinos y azores entre otras.
Su conjunto representa la zona volcánica más importante de la península y una de las más significativas de Europa. A continuación le detallamos algunas de las muchas excursiones de interés de la zona:
Olot a Santa Pau: el itinerario discurre entre bosques y volcanes y se puede hacer a pie o en coche. Primero se pasa por la Fageda d'en Jordá: situado sobre la colada del volcán Croscat, es un ecosistema único con un tupido bosque de hayas que le confiere un aspecto impenetrable y misterioso.
Poco después llegará al mismo Croscat, con un espectacular corte que descubre el interior. Muy cerca se encuentra el volcán de Santa Margarida, con un prado que cubre su cráter y una ermita que le da nombre.
El broche de oro lo pondrá la ciudad de Santa Pau. Esta villa medieval cuenta con varias joyas de la arquitectura gótica como el castillo y la iglesia de Santa María, además de una bella plaza porticada conocida como el firal dels bous (paseo de los bueyes).
Vall d'en Bas: este valle rodeado de grandes sierras está salpicado por una multitud de pueblos, vecindades y masías. Sus acogedores habitantes guardan con mimo las tradiciones. En Hostalets d'en Bas, Joanetes o el Mallol podrá ver las panochas de maíz colgando de las terrazas de madera, también decoradas con geranios. Por su aislamiento, en este valle todo es cercano y familiar, y la naturaleza ofrece un contraste de colores y espacios únicos.
Conocer la alta Garrotxa
Al norte de Olot se suceden profundos valles que combinan un relieve espectacular con una rica vegetación: las inmensas encinas y robles se elevan imponentes y soberbios hacia el cielo. El difícil acceso y aislamiento que tipifican esta zona realzan sus valores culturales. Las masías, aldeas y ermitas de piedra, parecen ancladas en otra época. El camino se puede hacer en coche aunque si le gusta caminar, en los alrededores hay una infinidad de senderos por los que se adentrará en valles y desfiladeros con ríos y pozas.
Cicloturismo
Varias de las rutas citadas antes se pueden hacer total o parcialmente en bicicleta. Algunos tramos pueden ser muy duros, por lo que si prefiere itinerarios más fáciles siempre puede optar por las vías verdes.
Desde Olot salen dos rutas. La del Ferro va desde Olot hasta Ripoll, y pasa por un monasterio Románico con una espectacular portalada, claustro y siete ábsides. Durante el camino también pasará por Sant Joan de les Abadesses, de marcado estilo medieval, y por Hogaza, que es un fiel reflejo del pasado minero de la zona.
La otra es la Ruta del Carrilet, que discurre por la antigua vía férrea entre Olot y Gerona. Este itinerario atraviesa poblaciones agrícolas y paisajes de gran belleza. Destacan el valle del río Ter y las dehesa de Salt. Si tiene energía suficiente podrá recorrer los 54km que separan Olot y Gerona, y visitar esta interesante ciudad.
Viajes en globo
Para los que no sufran de vértigo esta es una muy buena manera de descubrir el Parque Natural de los Volcanes de la Garrotxa. La vista es inmejorable y las fotografías espectaculares. Además, los ascensos suelen ir acompañados de cava y un almuerzo al más típico estilo payés.
Esquí
A poco más de una hora del Pirineo de Gerona se encuentra el Pirineo de Gerona. La Molina, Masella y Vall de Núria son algunas de las estaciones más populares entre los aficionados.
Compras
Olot es muy conocida por sus bellas figuritas de Belén y los Sants d'Olot, ambos parte del denominado Arte Cristiano. Salir de compras en esta ciudad, también tiene mucho que ver con el olfato y la vista. Las panaderías le deleitarán con tortas de anís y chicharrones; y las charcuterías con los deliciosos embutidos artesanos de la comarca.
Si le gustan los mercados, no se pierda el del Rengle, celebrado cada sábado y en el que los campesinos de los alrededores venden los productos de sus huertas.
Gastronomía
La cocina volcánica: los restauradores de la comarca no han perdido el tren de la sofisticación que ha cogido la cocina catalana, creando un nuevo estilo que combina tradición con modernos conceptos culinarios. En este caso la sofisticación no anda reñida con la buena comida.
Los productos de la tierra como las setas, trufas, judías, patatas, maíz, alforfón, castañas y nabos acompañan el cerdo, el jabalí o los caracoles, y le aseguran una experiencia culinaria extraordinaria.
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Olot
La villa medieval, destruida por los terremotos de 1427 y 1428, fue reconstruida con esmero, dibujando trazados paralelos y entrecruzados en torno a la Plaza Mayor. Su casco urbano recoge bellos monumentos, iglesias y casas nobles y se erige en torno a un volcán, como no podía ser de otra manera en esta zona.
Volcán Montsacopa: como si de una atracción sobrenatural se tratase, la ciudad de Olot se ha construido en las faldas de este volcán. Al borde del cráter cubierto de vegetación, se encuentra la ermita de Sant Fransesc, con unas vistas privilegiadas sobre Olot.
Casco urbano: los impresionantes Claustros del Carme, con elegantes arcos sobre dos niveles, es una de las construcciones renacentistas más notables de Cataluña.
En pleno centro se sitúa la iglesia de Sant Esteve, uno de los emblemas de la ciudad. En el interior, destacan dos obras muy importantes del barroco catalán: los retablos de Sant Josep (1726), y Roser (1707). En el museo parroquial podrá admirar una obra original del Greco, sin duda uno de los tesoros de la ciudad.
Ruta modernista: caminando por el centro de Olot podrá admirar las numerosas construcciones modernistas que adornan sus calles. La casa Solà Morales, con una magnifica fachada decorada con motivos botánicos es el más bello de todos los edificios de la ciudad. También destaca la casa Gaietà Vila, de clara influencia medieval y ornamentada con vegetales, animales, dragones y forjas de hierro.
La casa Pujador, con su torre gótica y una imponente tribuna, tiene una elegancia especial que delata un pasado noble.
Una visita del modernismo en Olot no puede acabar sin pasar por la pastelería Ferrer, en la que además de un bello techo de madera, también podrá disfrutar con su deliciosa repostería tradicional.
El río Fluviá: sin duda uno de los grandes protagonistas de Olot, tanto por su belleza como por la utilidad que siempre ha tenido para sus fábricas y talleres.
Un paseo por las fuentes de Sant Roc le llevará por paisajes urbanos de gran belleza. En este paraje, donde el río fluye bajo elegantes árboles, los coloridos lirios de agua aportan un toque de color.
En el área recreativa de els Tussols, el Fluviá mana lentamente hasta convertir la ribera en una laguna. Aquí, la gente se reúne para practicar diversos deportes al aire libre como el piragüismo, el tiro con arco y la escalada.
Museo de los Volcanes y Jardín Botánico: situado en un bonito edificio que merece por sí solo una visita, este museo está en medio de un gran parque de más de 4 hectáreas de bosque. Una didáctica exposición explica las principales características de La Garrotxa: los fenómenos sísmicos y volcánicos, así como la flora y la fauna de la comarca.
Los más pequeños apreciarán el simulador de terremotos, que reproduce el efecto de un temblor de tierra. El romántico jardín botánico que rodea el museo es casi tan interesante como éste, con elementos de jardinería inglesa y zonas de bosque autóctono como el roble carvallo y boj.
Humedales de la Moixina: esta reserva natural ha sido a lo largo de los años un lugar muy popular entre muchos pintores que han buscado plasmar su belleza. Entre charcas y fuentes, surge una densa vegetación típica de estos ecosistemas: robles, sauces y chopos. Pasear por aquí es adentrarse en un espacio mágico y placentero que despertará su lado románico.
Arte en Olot
En medio de un parque natural como la Garrotxa, también es posible disfrutar del arte en sus diversas formas.
Que no le confunda por su parco nombre el Museo Comarcal de Olot. Aquí tendrá la oportunidad de disfrutar de numerosas obras de la Escuela Paisajística de Olot, que a través de sus trabajos plasma la evolución histórica y social de la comarca.
También encontrará algunos de los trabajos más destacados del arte catalán como "La Càrrega", de Ramón Casas.
Los amantes del arte moderno tienen dedicado el "espai zer01", con innovadoras colecciones de artistas actuales, y trabajos pluridisciplinarios, que se integran en la dinámica de la creación contemporánea.
Castellfollit de la Roca y Besalú
Prepare su cámara de fotos porque está ante dos de los pueblos más pintorescos de España, a las puertas del Parque Natural de La Zona Volcánica de la Garrotxa. Castellfollit de la Roca destaca por su casco antiguo, que se extiende al borde de un espectacular acantilado basáltico, producto directo de una erupción volcánica. Sus intricadas calles interiores en ocasiones le sorprenderán con repentinos miradores a los alrededores.
La localidad de Besalú le encandilará con su herencia medieval y judía: los baños judíos de purificación, únicos en España; el hospital Sant Julià, con su magnífica fachada del siglo XII; la iglesia románica de Sant Vicenç; y el puente medieval con siete arcos que se alzan sobre el río.
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