La Valeta
El poeta y escritor escocés Walter Scott la describió como "una ciudad construida por caballeros para caballeros", en referencia a la orden de San Juan que levantó la villa amurallada tras el asedio otomano en 1565. Suficientemente pequeña como para recorrerla a pie, esta ciudad es una joya del barroco. Sus palacetes, jardines e iglesias son parte de un auténtico museo al aire libre. Paseando, descubrirá desde elegantes avenidas hasta románticas callejuelas con escalinatas que ayudan a salvar el desnivel que impone esta ciudad, construida sobre un promontorio. La población, que conjuga profundas tradiciones con dinamismo cultural, le da un toque humano a este lugar tan especial. Éstos son algunos de los lugares más destacados:
La concatedral y el museo de San Juan: La concatedral es considerada por muchos como la iglesia católica más opulenta aparte de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Su austera fachada contrasta con el espectacular interior, de estilo barroco. El suelo está decorado con una yuxtaposición de lapidas de mármol que evocan a los caballeros de San Juan. En el museo se halla una de las obras maestras del gran Caravaggio: la Decapitación de San Juan Bautista.
Auberge de Castille: La exuberancia barroca de este edificio salta a la vista. Aunque no esté abierto al público por tratarse de la sede del primer ministro, el más impresionante de los muchos palacetes de la ciudad merece que por lo menos pase por delante.
Upper Barraka: De entre los muchos jardines que hay, éste es el más espectacular. Salpicado con palmeras, pinos, flores y esculturas, es un oasis de tranquilidad entre las animadas calles de La Valeta. Además, desde aquí hay unas vistas inmejorables sobre el Gran Puerto.
Muelles de La Valeta: Lo que hasta hace poco era una zona deprimida ha ido recobrando el apogeo de otras épocas. Turistas y gente local abarrotan las calles atraídos por las tiendas y restaurantes que han abierto sus puertas en los últimos años.
Mdina
También conocida como "la ciudad silenciosa", las murallas de esta tranquila localidad de 400 habitantes siempre han sido bastión y refugio de las familias nobles de la isla. Sus angostas calles son fiel reflejo de ello, con numerosos palacetes e iglesias que mezclan estilos medievales y barrocos.
En la plaza principal se encuentra la Catedral San Pablo, que con su imponente planta se alza sobre los alrededores. Ésta suplantó a una iglesia normanda destruida en el terremoto de 1693 que se levantaba sobre la antigua casa de Publio, el gobernador romano de las islas. El museo de antigüedades romanas de Rabat, ciudad sobre la cual se alzan las murallas de Mdina, tiene una gran variedad de objetos del dominio romano en Malta.
El elegante Palazzo Falzon, de estilo normando y construido en 1495, es una de las estructuras más antiguas de la localidad y un buen ejemplo de los palacios que los nobles sicilianos y españoles construyeron en la época.
No dude en visitar Mdina de noche, cuando sus calles se transforman en románticos laberintos que las viejas lámparas sólo consiguen iluminar parcialmente. En momentos así es cuando mejor se aprecia la elegancia de sus palacios y residencias monumentales.
Cúpula de Mosta
Su nombre proviene del árabe "musta", que significa centro y describe perfectamente la situación geográfica del pueblo. Sobre los armoniosos tejados se alza la monumental iglesia de Mosta, con una enorme cúpula redonda hecha a imagen del Panteón de Roma. Visible desde los alrededores y con 40m de diámetro, es la tercera cúpula de iglesia más grande de Europa.
Durante la Segunda Guerra Mundial una bomba la perforó mientras se celebraba una misa. El artefacto no llegó a explotar y el acontecimiento fue considerado milagroso. En conmemoración de este episodio, se instaló una réplica del explosivo en la sacristía de la iglesia.
Templos de Tarxien y el Hypogeum
Tarxien: Paseando entre los masivos bloques de piedra de este mágico recinto es difícil creer que se construyeron hace más de 5000 años. Si los arqueólogos coinciden en que la civilización Neolítica en Malta fue la más avanzada del mundo, el consenso se acaba ahí, ya que las teorías sobre el diseño y construcción de los numerosos templos de la isla abundan y se contradicen. Lo cierto es que en ningún otro lugar las estructuras son tan grandes y los artefactos tan sofisticados.
Hypogeum: Tampoco se pierda el Hypogeum, un extenso templo subterráneo que seguía en construcción cuando los pobladores de la época desaparecieron misteriosamente. Se piensa que en él se celebraban ceremonias religiosas. Basta con adentrarse entre sus muros para sentir plenamente la magia y el misterio que lo rodean. La famosa escultura de la "dama durmiente", hoy en el museo de arqueología de La Valeta, se encontró en una de sus cámaras. Sorprende su detalle y refinamiento, que poco tienen que envidiar a los trabajos de artistas de hoy en día.
Además de Tarxien y el Hypogeum, Malta tiene muchos otros vestigios del Neolítico. Los templos de Mnajdra, Hagar Qim y Ggantija también son muy interesantes y están en un muy buen estado de conservación.
El mar interior
En una zona de acantilados se encuentra una de las calas más bellas e insólitas del Mediterráneo. Se trata de una laguna natural aislada de la mar, únicamente conectada a éste por un pequeño túnel que atraviesa unos escarpados riscos. Las pequeñas casas cubiculares y sus embarcaderos añaden encanto a este increíble lugar de Malta.
En los días tranquilos se puede cruzar el túnel de roca en barco y ver la Ventana Azul, un gigantesco arco de roca en los acantilados. También puede optar por ver esta majestuosa formación geológica desde tierra firme.