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Hotel Riu Palace Peninsula
Inauguración Verano 2012
El Hotel Riu Palace Peninsula (Todo Incluido 24h), se encuentra en el corazón de una de las zonas más turísticas de Cancún, México y justo en frente a una playa de arena blanca y aguas turquesas.
Disfruta de unos días para mimarte en las mejores instalaciones de este Palace. Sea tomando baños de sol o practicando algún deporte para reponer fuerzas, pasarás tus vacaciones en el mejor ambiente caribeño.
Lo primero que notará en Djerba es un paisaje sorprendentemente verde, que se añade al azul del mar y al blanco de sus edificios. Las playas son largas, bellas y cristalinas, y son perfectas para dorarse sobre su arena o chapotear en el mar sereno.
La "isla de las 100 mezquitas, como se llama a Djerba localmente, tiene templos religiosos a lo largo de toda su geografía. Como todo en este lugar, sus dimensiones están adaptadas al entorno y carecen de ostentaciones, reflejando la delicada sencillez del Islam mediterráneo. La hospitalidad de sus habitantes y sus ricos zocos le invitarán a descubrir las callejuelas de sus ciudades.
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Lo mejor de Djerba
Sidi Mahres
A 200m de los generosos jardines del Hotel Riu Palace Royal Garden se encuentra esta playa de Djerba que extiende su arena dorada a lo largo de innumerables kilómetros. El grueso de la planta hotelera de la isla se concentra aquí, por lo que este lugar no es para perderse sino para disfrutar del mar y de una completa infraestructura turística. A los niños les encantará chapotear en el cálido mediterráneo o subirse a una banana de agua. Los que busquen windsurf, vela o ski acuático lo encontrarán, ya que las dóciles aguas se prestan a estas actividades.
Parque Djerba Explore
En plena zona turística de Djerba se erige este complejo que alberga un parque de cocodrilos, un museo y un centro de interpretación de la cultura local. Los edificios de corte tradicional se integran bien en el paisaje, aunque sus calles carecen de la esencia árabe. De todos modos, por su cercanía a la zona hotelera y los diferentes atractivos que tiene, supone un lugar de visita interesante:
Parque de Cocodrilos: Sus numerosas lagunas albergan una importante colección de cocodrilos del Nilo, que pueden llegar a medir 7m. Las instalaciones son de calidad y están enfocadas tanto al disfrute de toda la familia como a la comodidad de los reptiles.
Museo Lalla Hadria: Las 15 salas del museo albergan una interesante y colorida colección de arte islámico en sus diferentes formas: caligrafía, cerámica y tejidos. Su creación ha dado un empuje cultural a una isla que por su importante sector turístico necesitaba un centro de estas características.
Le Village: Literalmente "el pueblo", su diseño recrea la tipología de una localidad tradicional. En sus impolutas calles y casitas blancas se podrá sentar y degustar un zumo o un té a la menta, o comprar artesanía. Se trata de un paseo visualmente agradable, aunque falto del ambiente de los pueblos reales.
Houmt Souq
La capital de la isla de Djerba es también su centro comercial, como indica su nombre que significa literalmente "mercado". El intricado trazado esconde ricos zocos donde se concentra esa esencia árabe que despierta los sentidos. El olor a especias se mezcla con el ajetreo de los mercaderes y los turistas ávidos de tesoros de oriente. Si le agobia la persistencia de los vendedores no dude en explorar sus laberínticas callejuelas por la noche, cuando el bullicio desaparece, sustituido por el embrujo provincial de la ciudad.
La elegante uniformidad de sus edificios blanqueados la convierten en una de las ciudades más pintorescas de Túnez. Destacan los fondouks, antiguas fondas sobre dos plantas que cumplían la doble misión de ser posadas y almacenes. Hoy en día muchas han sido restauradas con gusto y convertidas en teterías, hostales o residencias particulares.
Otro atractivo mayor son sus mezquitas, sin apenas decoraciones y con alminares de escasa altura. Su modesta construcción, exenta de opulencia pero llena de carácter, es el mejor reflejo de la particular forma de entender el Islam de la isla. Las más destacadas son la de Sidi Ibrahim, que alberga la tumba del santo del siglo XVII; la de los Extranjeros, con sus múltiples cúpulas; y la de los turcos, del mismo estilo amurallado de las anteriores y en la que sólo un típico minarete otomano delata su origen.
La ciudad guarda un antiguo fuerte español, así como numerosos mosaicos bizantinos que nos hablan del mar. Al adentrarse en el Borj el Kebir, un fuerte que llegó a ser español pero conquistaron los turcos, es interesante intentar reconstruir la Historia a través de sus estatuas romanas y observar el sello islámico añadido por los otomanos.
Frente al mar se sitúa la lonja de pescado, donde los pescaderos subastan ristras de peces ante sus clientes. Al contrario que en el zoco, en este lugar los vendedores no se le acercarán. Aquí el turista no es protagonista sino mero espectador de un industria paralela.
Sinagoga El-Ghriba
Aunque la población es casi exclusivamente musulmana, la isla de Djerba también alberga una de las comunidades judías más antiguas del mundo. Hara Seghira, en otros tiempos una importante ciudad judía hoy venida a menos por la emigración, se encuentra la sinagoga El-Ghriba. Aunque su estructura es reciente, su emplazamiento se remonta al 586aC o al 7dC, según las versiones. En su ornamentado y colorido interior, se encuentra una de las Toras más antiguas del mundo.
Todos los años, durante el mes de mayo, fieles locales y peregrinos foráneos organizan procesiones en donde pasean los libros sagrados de la comunidad por las calles del pueblo.
Aunque las relaciones entre musulmanes y judíos en Djerba han sido relativamente tranquilas a través de los tiempos, los atentados contra este lugar de culto en 2002 debilitó la ya de por si frágil comunidad israelita de la isla, cifrada en unos cientos de personas.
En el Interior
Las poblaciones del interior de Djerba se aferran a sus tradiciones y a un saber hacer pulido por años de lucha contra un medio difícil. Saliendo de los grandes centros turísticos se topará con un auténtico jardín mediterráneo salpicado de palmeras, olivos, higueras, granados, algarrobos, manzanos, naranjos y demás. Entre tanto verde surgen blancas viviendas y sus fértiles huertos.
De las numerosas mezquitas de Djerba que salpican el paisaje hay que resaltar la de Cedoukech, construida bajo la tierra, y de la que sólo sobresalen sus cúpulas blancas. Los muchísimos pozos que agujerean la isla han permitido un desarrollo agrícola muy singular, como el oasis de Cedghiane: un refrescante paisaje donde las palmeras ofrecen suficiente sombra para que los cítricos y otros cultivos puedan subsistir.
Península de Ras Remel
El principal atractivo de esta zona del norte de Djerba es la importante colonia de flamencos rojos que la visitan en invierno. Cuando hacen acto de presencia, estas aves añaden un toque colorado a un paisaje dominado por el azul del mar, haciendo las delicias de turistas y algún que otro ornitólogo.
Explorar la isla
Djerba es plana y muy fácil de descubrir en bicicleta, a pie o con algún vehículo motorizado. Los pequeños caminos del interior le llevarán por lugares poco frecuentados por los turistas y le ayudarán a descubrir el modo de vida tradicional de la isla. Los lugareños, en contraste con los de las localidades costeras, no tienen nada que ofrecerle salvo su generosidad y hospitalidad. No se sorprenda si pasando por algún sosegado pueblecito, algún habitante le invita a su casa para beber té.
Golf
Djerba Golf: Lindando con el hotel Riu se extiende este enorme campo con un recorrido de 18 hoyos y otro de 9. El más grande es más propicio para los jugadores experimentados mientras que el pequeño es ideal para principiantes. Los dos discurren entre dunas, lagunas y palmeras, y tienen unas bellas vistas al mar. Los clientes Riu recibirán un descuento sobre el "green fee".
Compras
Houmt Souq: Cada rincón de sus zocos se aprovecha para exhibir coloridas alfombras, cerámica, joyas y muchas otras cosas. La afluencia turística ha disparado los precios, por lo que tendrá que explotar al máximo el arte del regateo. Las arterías destinadas al consumo local se concentran en la venta de especias, ropa y productos de alimentación.
Guellala: Hay muchos que prefieren el mercado de esta ciudad, gran productora de cerámica. Aunque carece del ambiente de Houmt Souq y posiblemente sea menos rico, es posible encontrar productos más baratos y en ocasiones hasta de mejor calidad.
Parque Djerba Explore: Esta combinación de centro cultural y comercial alberga objetos de artesanía de todo el país. El regateo es menos frecuente pero como se podrá imaginar, el ambiente no tiene nada que ver con los zocos tradicionales. Es una opción más tranquila, pero también más descafeinada.
Vida nocturna y Ocio
Casino: Un casino en una isla como Djerba, aún aferrada a sus tradiciones musulmanas puede parecer paradójico, pero sus salas de juego, maquinas tragaperras y espectáculos nocturnos forman parte del encanto de este lugar.
Discotecas: En la zona turística de Djerba, donde se concentran la mayoría de los hoteles, encontrará numerosas discotecas.
Gastronomía
La cocina de Djerba es muy parecida a la del resto de Túnez pero con toques singulares. Al couscous de pescado, anchoas secas o carne, se le añade cebada aparte de la típica sémola. También se consumen pulpos y calamares, al natural o rellenos de verduras y especias. El té a la menta tradicional también se puede beber con hojas de una variedad local de geranio.
Igualmente, podrá encontrar los platos típicos muy comunes en todo el país:
Cuscús: El cuscús tunecino consiste en una combinación entre verduras (patatas, cebolla, tomate, zanahorias, calabaza, etc.), sémola y carne de oveja o ternera, merguez o pescado.
Tajines: Los suculentos tajines, muy diferentes a los marroquíes, son un pastel de huevo con carne de cordero, verduras, patata, hojas de maluska y queso, cocido a fuego lento.
Condimentos: Tanto los tajines, el cuscús y otras especialidades locales van acompañados de la harissa, una pasta de pimientos que puede ser muy picante y añade un poco más de sabor si cabe a los platos.
Postres: La repostería destaca por unos pastelitos dulcísimos a base de productos de la tierra como los dátiles, almendras, pistachos, sésamo, etc. Muchos de ellos están rociados con miel y mucho azúcar.
Té a la menta: Como en todo el Magreb, está bebida aromática y con mucho azúcar de azúcar, hace las delicias tanto lugareños como turistas.
Zumos: Prepárese a saborear unos zumos excelentes, como la fruta de la propia Djerba. Destaca el de naranja y sobre todo el de higo.