"Bien para familias, mal para parejas"
Estancia muy agradable en general, con varios puntos fuertes claros y algunos aspectos mejorables.
El buffet es, sin duda, uno de los grandes aciertos del hotel: comida muy rica, bastante variedad y mención especial a los postres con chocolate, que están espectaculares. El personal de restauración es muy atento y rápido. Como suele pasar en estancias largas, a partir del quinto día empieza a resultar algo repetitivo, pero la calidad sigue siendo buena.
El gimnasio, en cambio, es bastante flojo. Tiene lo básico (mancuernas, TRX, cajón, algunas máquinas y cardio), pero todo se ve antiguo y bastante limitado. Sirve para mantener rutina ligera, pero no para entrenar en serio. Al menos hay toallas y agua.
En cuanto a las piscinas, aquí viene el principal punto negativo: no hay ninguna piscina solo para adultos. Hay niños en todas, incluso en zonas como el bar swim-up, donde en teoría no deberían estar. Esto hace que el ambiente sea ruidoso y, en ocasiones, poco relajante. Es probablemente lo peor del hotel si buscas tranquilidad.
La playa privada está muy bien, con tumbonas y bastante espacio. Eso sí, se echa en falta algún servicio de bar directamente en la playa.
Los restaurantes temáticos funcionan con reserva que se abre solo 3 días antes, y no es fácil conseguir mesa. De hecho, durante los primeros días de estancia es prácticamente imposible reservar. Probamos el restaurante Krystal y fue bastante decepcionante: platos mal ejecutados (huevo poché que era huevo cocido, carne mal cocinada y luego recalentada en exceso). Sinceramente, el buffet está mucho mejor.
Las habitaciones son cómodas, limpias y bien mantenidas. La ducha funciona perfectamente, con buena presión de agua, lo cual siempre se agradece.
El wifi funciona sorprendentemente bien en todo el hotel, incluso en la playa. Es estable y rápido; pude trabajar en remoto sin problemas. Las llamadas por WhatsApp tenían algo de retraso, pero utilizables.
La ubicación es muy cómoda: a unos 5 minutos en taxi (unos 10€) desde el aeropuerto. En menos de 20 minutos desde aterrizar ya estábamos en el hotel.
Como extra, el hotel tiene un pequeño parque acuático para adultos que es muy divertido y poco concurrido. Eso sí, los toboganes pueden raspar un poco la piel, recomendable usar camiseta.
Conclusión: hotel muy recomendable por comida, instalaciones generales y comodidad, pero con margen de mejora en la gestión de espacios para adultos, el gimnasio y los restaurantes temáticos.