Llegamos al RIU Vallarta el 4 de septiembre de 2026 y, desde el primer momento, nuestra experiencia ha sido realmente excepcional.
Desde nuestra llegada, alrededor de las 9:30 de la mañana, comenzamos a notar la diferencia. La recepcionista que nos atendió fue sumamente amable, profesional y con una actitud que inmediatamente te hace sentir bienvenido.
Algo que me pareció excelente es que, si llegas antes del horario habitual de check-in, el hotel cuenta con una opción que permite comenzar a disfrutar de las instalaciones desde tu llegada mediante un pago adicional bastante razonable. Mi recomendación es que, si tienen la posibilidad, lo aprovechen. Vale completamente la pena, porque prácticamente comienzas tus vacaciones desde el primer minuto, sin tener que esperar hasta las 3:00 de la tarde.
Para nuestra sorpresa, incluso nuestra habitación estuvo disponible desde las 9:30 a. m., algo que definitivamente no esperábamos y que hizo nuestra llegada todavía mejor.
Quiero hacer una mención especial al bellboy que nos recibió. Fue extremadamente amable, atento y comunicativo. Nos explicó con mucha claridad todos los beneficios incluidos durante nuestra estancia y también nos orientó sobre la posibilidad de visitar el hotel de al lado, incluyendo horarios y servicios disponibles. Lamentablemente no recuerdo su nombre —era un joven de cabello rapado, pero definitivamente merece ser reconocido por su excelente actitud y servicio.
También tuvimos una experiencia muy bonita con la concierge que se encontraba en el lobby el día de nuestra llegada. Le comenté que estábamos celebrando el cumpleaños de mi esposa y, sin dudarlo, tuvo la amabilidad de ayudarnos a programar una amenidad para hacer de la celebración algo más especial. Son esos pequeños detalles los que realmente hacen la diferencia.
A lo largo de nuestra estancia hemos encontrado el mismo nivel de servicio prácticamente en todas las áreas.
Los cantineros del Sports Bar han sido excelentes: atentos, serviciales y siempre con una sonrisa.
Las meseras de los buffets durante el desayuno también merecen una felicitación. Siempre pendientes de las mesas y de lo que pudiera necesitar el huésped.
La cena en el restaurante italiano fue sencillamente estupenda. Además de disfrutar de los alimentos, el servicio fue de un nivel que realmente se agradece. Se siente ese cuidado por el huésped que hace que una cena se convierta en parte importante de la experiencia.
En las albercas y la playa, el servicio también es digno de destacar. Los meseros están constantemente recorriendo las áreas, pendientes de los huéspedes, preguntando si necesitamos algo y buscando la manera de ayudarnos. No tienes que estar persiguiendo al personal para recibir atención; ellos están pendientes de ti.
Pero si tuviera que resumir nuestra experiencia en una sola palabra, sería: SERVICIO.
Todo el personal que hemos encontrado hasta ahora ha sido amable, atento, respetuoso y con una excelente disposición para ayudar. Y eso, para mí, es lo que realmente distingue a un buen hotel de uno excepcional.
RIU Vallarta no solamente ofrece instalaciones y servicios; logra que el huésped se sienta cuidado. En nuestro caso, nos han hecho sentir muy cómodos, como si estuviéramos en casa, pero disfrutando de unas vacaciones frente al mar.
Felicidades a todo el equipo de RIU Vallarta. Muchas veces solamente se habla de lo que un hotel puede mejorar, pero también considero importante reconocer públicamente cuando un equipo hace las cosas realmente bien.
Estamos disfrutando muchísimo nuestra estancia y, aunque todavía seguimos hospedados, puedo decir desde ahora que definitivamente volveríamos.
Una experiencia que recomiendo completamente y un hotel al que sin duda regresaría.
Candelario Dedios
4 al 6 septiembre