"¡¡¡¡NO RECOMIENDO ESTE HOTEL!!!!"
NO RECOMIENDO ESTE HOTEL. La peor experiencia que hemos tenido en unas vacaciones.
Viajamos mi esposo, nuestro bebé de un año y yo, estando además embarazada. Llegamos el 24 de agosto de 2026 esperando disfrutar de unas vacaciones familiares en un hotel que se presenta como de 5 estrellas. Lamentablemente, nuestra experiencia estuvo muy lejos de ello.
Desde el primer día comenzaron los problemas. En el buffet me entregaron una servilleta de tela con una mancha visible de lápiz labial. Además, vimos a un camarero del buffet tocándose y rascándose la zona genital mientras trabajaba en el área de alimentos, algo que nos pareció absolutamente desagradable.
El servicio de los camareros durante nuestra estadía fue PÉSIMO. Podían pasar al lado de nuestra mesa y ver cómo se acumulaban los platos sucios sin retirarlos. En ocasiones colocaban la vajilla de manera brusca y conseguir que alguien nos atendiera podía ser muy difícil. Además, durante varios días nos indicaron que no tenían ni Coca-Cola ni Pepsi.
Pero lo más preocupante para nosotros fueron las condiciones de higiene y seguridad, especialmente porque viajábamos con un bebé.
Fui al baño ubicado cerca de la recepción para cambiar a mi hijo y no había jabón. El cambiador para bebés estaba sucio, pegajoso, con restos de comida y pelos adheridos. Me pareció increíble encontrar un espacio destinado a bebés en esas condiciones.
También solicitamos una cuna para nuestro hijo. Nos entregaron una cuna sucia, rota, sin colchón y con un fierro sobresaliente en la parte inferior. Y, para nuestra sorpresa, encontramos una cucaracha dentro de la cuna. No puedo entender cómo se puede entregar algo así para que duerma un bebé de un año.
En la habitación también HABÍAN CUCARACHAS y recibimos toallas deterioradas y con agujeros.
En el Sports Bar encontramos plátanos completamente negros y con apariencia de estar podridos entre los alimentos ofrecidos a los huéspedes.
Otro día quisimos cenar en el restaurante asiático. La persona que se encontraba en la entrada nos indicó que había ocho mesas esperando. Como estoy embarazada y estábamos con nuestro bebé, pregunté si existía alguna consideración o prioridad para embarazadas o familias con niños pequeños. Me respondió que no (cero calidad de servicio). Lo que me pareció inaceptable fue que, cuando intenté hacerle otra pregunta, se dio media vuelta y me dejó con la palabra en la boca.
Como si todo esto fuera poco, el penúltimo día el hotel estuvo varias horas SIN AGUA POR VARIAS HORAS. Mi esposo, mi bebé de un año y yo, estando embarazada, terminamos bañándonos con botellas de agua. Algo que jamás imaginé vivir pagando una estadía en un establecimiento de esta categoría.
Después de acumular tantos problemas, hablé personalmente con un responsable del hotel, quien, como atención por todo lo ocurrido, gestionó una mesa para nosotros en el restaurante asiático esa noche.
Pensamos que al menos podríamos terminar nuestra estadía con una cena tranquila. Ocurrió todo lo contrario.
Nuevamente me entregaron una servilleta sucia. Luego advertí que el plato colocado frente a mí estaba roto y solicité que lo cambiaran.
Cuando el camarero vino a hacerlo, colocó otro plato de forma tan brusca que golpeó fuertemente contra el plato roto que yo estaba levantando para entregárselo. Después me quitó bruscamente el plato de las manos y lo lanzó sobre la mesa contigua haciendo sonar el plato fuerte. Lo que más me sorprendió fue que el plato roto no fue retirado para descartarlo: simplemente quedó en otra mesa que podía ser utilizada posteriormente por otros huéspedes.
Mi esposo, ya agotado por todo lo que habíamos vivido durante esos días, dijo en voz alta: “Ni más acá”.
Entonces ocurrió lo que para nosotros terminó de arruinar completamente la experiencia: el camarero se ACERCÓ A ENCARAR a mi esposo. Mi esposo estaba sentado y el camarero, de pie, se inclinó hacia él y le preguntó de manera confrontacional qué había dicho. Mi esposo repitió su comentario y le pidió que se retirara.
Yo estaba embarazada y con mi bebé al lado. La situación me puso realmente nerviosa y llegué a sentir miedo de que pudiera escalar y que el camarero pudiera agredir físicamente a mi esposo.
Decidimos levantarnos inmediatamente y abandonar el restaurante. Nos fuimos sin cenar.
Posteriormente reportamos también este incidente a responsables del hotel y presentamos NUEVAMENTE nuestro reclamo.
No estoy hablando de que una habitación no me gustó, de que la comida no fue de mi agrado o de pequeños detalles propios de cualquier viaje. Durante una misma estadía vivimos problemas reiterados de higiene, una cuna en condiciones que consideramos inseguras para nuestro bebé y con una cucaracha dentro, un cambiador extremadamente sucio, meseros rascándose los genitales, falta de jabón, servilletas sucias en más de una ocasión, un plato roto que fue trasladado a otra mesa, alimentos que observamos en muy mal estado, varias horas sin agua, un servicio muy deficiente y, finalmente, una confrontación con un camarero que nos hizo abandonar el restaurante sin cenar.
En nuestra experiencia personal, no volveríamos a este hotel y NO SE LO RECOMIENDO A NADIE!!!!!!
Unas vacaciones familiares deberían dejar recuerdos hermosos. Para nosotros, lamentablemente, esta experiencia terminó siendo todo lo contrario.