Luis Riu, CEO de RIU Hotels & Resorts, y Fernando García, Consejero Directivo de RIU, junto al rótulo de RIU Group

Luis Riu: Fernando García, 40 años de rigor, compromiso y método al servicio de RIU

27 octubre, 2026

Fernando García es consejero directivo de RIU Hotels & Resorts y máximo responsable de Operaciones en Baleares y América. Se incorporó a RIU en 1986, forma parte del Consejo Directivo desde 1994 y este verano ha cumplido 40 años en la compañía. Hoy quiero dedicar este artículo a un directivo de la casa que fichó, tal como él explica muy bien, cuando RIU era aún una empresa pequeña y local, que daba el salto a nacional y que ya contenía toda la energía para convertirse en la multinacional que es hoy.

La primera cosa en la que coincidimos Fernando García y yo es que en Canarias vivimos los mejores años de nuestra vida. Allí nos conocimos en 1987, solo un año después de su incorporación a RIU. Éramos jóvenes, trabajábamos sin horarios ni límites y vivíamos un compañerismo y una amistad que se extendía más allá de la oficina y los hoteles.

Fernando García en RIU: cronología de 40 años

AñoHito
1981Servicio militar en Zaragoza.
1986Se incorpora a RIU para dirigir el Riu Sofia.
1987Se traslada a Gran Canaria, donde empieza a trabajar con Luis Riu.
1990Asume la Dirección Regional de Canarias.
1993Asume la Dirección de Operaciones de todo RIU.
1994Se incorpora al Consejo Directivo de RIU en Palma.
2020Dirige Operaciones y RR. HH.
2026Cumple 40 años en RIU como Consejero Directivo y máximo responsable de Operaciones en Baleares y América.

Cómo se incorporó Fernando García a RIU en 1986

En aquel momento, mi padre, Luis Riu Bertrán, dirigía la compañía y buscaba directivos jóvenes y preparados para profesionalizar la estructura. Fue mi hermana Carmen Riu quien le entrevistó en Palma. Fernando venía con una formación sólida y un bagaje variado: economista por la Universidad de Santiago de Compostela, experiencia en consultoría industrial en Galicia, un paso por la obra civil en Argelia con Dragados y un máster en el IESE. Además, traía la disciplina aprendida en su servicio militar en Zaragoza en aquel 1981, de los de guardias de retén, pico, pala y rancho militar. Bastó esa entrevista con Carmen para ver su valía. Al poco de salir de la oficina de Riu Centre, mandaron a buscarle por las calles de la Playa de Palma para cerrarle una oferta en firme.

“Tenía varias y muy buenas ofertas sobre la mesa, pero aposté por RIU y jamás me he arrepentido. Tampoco me ha dado tiempo a aburrirme: he cambiado muchas veces de retos, pero siempre dentro de la misma empresa”, suele recordar de aquel primer día de 1986 en el que entró para dirigir el Riu Sofia, pero ya con el compromiso de saltar a Gran Canaria al año siguiente. Y allí fue donde empezamos a trabajar mano a mano.

De la vanguardia al “gobierno civil”: la consolidación de RIU en Canarias

Yo llevaba en Gran Canaria desde finales de 1984 preparando la apertura del Riu Palmeras, que era nuestra primera apuesta fuera de Baleares. Asumimos un riesgo patrimonial enorme; toda la empresa en Mallorca apretaba el cinturón para financiar aquella inversión. Pero salió tan bien que el Riu Palmeras todavía ostenta el récord de la amortización más rápida de nuestra historia: tres años y tres meses, como puntualiza Fernando con la precisión que le caracteriza. Tras abrir, el reto era hacer marchar la operativa y afianzar el sistema de RIU, y ahí es donde entró él.

A finales de los 80, en TUI nos llamaban “los jóvenes de RIU”. Había mucha energía. Y fue en Canarias donde Fernando y yo articulamos, de forma tácita, la dinámica de trabajo que ha funcionado durante cuatro décadas. En la empresa hablábamos de “gobierno militar” y “gobierno civil”. Yo siempre he sido la vanguardia: el que sale al terreno, busca la oportunidad, abre el camino y asume el riesgo del desembarco. Fernando representa el gobierno civil. Él entra justo después para poner orden, pulcritud, sistema de trabajo, procesos de operaciones y control.

Su gran reto en Canarias fue crucial: conseguir que RIU fuera una única empresa con la misma filosofía en dos localizaciones distintas, y evitar que se convirtieran en dos compañías independientes. En Mallorca la propiedad estaba pegada al negocio y nos conocíamos todos. Al saltar a Canarias, el primer gran esfuerzo de Fernando fue introducir sistema en la dirección de los hoteles para asegurar la continuidad de los valores y el modelo de la familia.

Durante esos años no solo se abrieron hoteles, sino destinos completos como Fuerteventura, donde teníamos que hacer un esfuerzo comercial enorme para que los turoperadores lo ubicaran en el mapa. O líneas de negocio como el primer RIU Palace, cuando algunos tenían dudas sobre si RIU sabría gestionar ese salto cualitativo elevando la categoría de sus hoteles.

Fernando recuerda ir a hacer selección de personal pueblo por pueblo porque había mucha carencia de mano de obra. No tanto en Gran Canaria, que tiene núcleos urbanos importantes cerca de las zonas turísticas, pero sí en Fuerteventura. Desde Pájara llevamos a una treintena de trabajadores a Gran Canaria para que se formaran antes de abrir en Jandía. Y también fuimos a buscar profesionales como carniceros o camareros a Galicia. “Creo que somos en parte responsables de mucha de la población gallega en las islas, porque unos llamaban a otros y creció tanto la comunidad que hoy hay vuelos directos desde Santiago”, cuenta Fernando.

Éramos exigentes al máximo en el trabajo, pero al terminar salíamos juntos. El equipo rendía al 150%. Un ejemplo claro de esa cultura fue la crisis por legionela en Lanzarote en 1993. Saltó un viernes, pedimos ayuda al equipo de directores de Gran Canaria y Tenerife, y el sábado por la mañana llegaron todos allí. Un apoyo que nuestro querido y recordado Guillermo Marqués, director del hotel, recibió con alivio y lágrimas en los ojos. Para el domingo el problema estaba encauzado, aunque el equipo apenas hubiera dormido. Así funcionábamos.

La expansión internacional y la Dirección de Operaciones de RIU

En 1990 me trasladé a América para arrancar la expansión internacional y Fernando se quedó al frente de la Dirección Regional de Canarias. En 1993 volvimos a trabajar mano a mano cuando él asumió la Dirección de Operaciones de todo el mundo RIU.

En República Dominicana vivimos otra etapa intensa. Tras el Riu Taino y el Riu Naiboa, estábamos construyendo el Riu Palace Macao. Parte del trabajo de Fernando allí fue incorporar la gestión de esos hoteles a la operativa general y ordenar societariamente la zona industrial, que daba servicio a todos los hoteles. Así comenzó a facturar la electricidad, agua y servicios a cada hotel según su consumo. Separó esa gestión de la explotación hotelera ordinaria. El delegado de zona se responsabilizó de la zona hotelera e industrial y creó la figura del “síndico”, el alcalde, para coordinar la limpieza de playas, jardines y recogida de residuos, además de gestionar las viviendas, lavandería, escuela y la convivencia del personal.

En 1994 Fernando regresó a Palma para incorporarse al Consejo de Dirección (al que yo me sumé en 1995). Mi padre solía decir que un buen directivo de RIU debía tener una combinación perfecta entre la mentalidad latina —rapidez, flexibilidad, alegría y cercanía— y la mentalidad alemana —sistema, rigor, planificación y organización—. Fernando encajó a la perfección en esa visión. Siempre ha sabido aplicar la filosofía de trabajo y valores de la casa, así como analizar y ejecutar los sistemas de gestión creados en Palma. Pero, sobre todo, ha sabido mejorarlos y adaptarlos a la nueva escala de la empresa, así como aligerarlos cuando ha sido necesario para evitar la parálisis por análisis. No era lo mismo implantar un sistema en Mallorca que adaptarlo a México, Jamaica, Estados Unidos o a los hoteles urbanos RIU Plaza. En estos 35 años en América ha estado al frente de la operativa de 47 aperturas y evolución constante.

Suelo decir que el equipo de Operaciones es el que “se queda con el niño para siempre”. Cuando inauguramos un hotel, la fase de obras, permisos y coordinación de proyecto tiene una enorme complejidad, pero llega un día que termina. Inauguramos y el hotel se le traspasa a Operaciones. A partir de ahí, ellos asumen la responsabilidad diaria de cientos de empleados y miles de clientes. Todos los días hay problemas que resolver y siempre diferentes. Es una tarea agotadora. Además, ha ido creciendo a lo largo de los años. Para entender el cambio de escala: un solo hotel como el Riu Santa Fe en Los Cabos tiene más habitaciones que todos los hoteles que tenía RIU juntos cuando Fernando entró en 1986. Hoy, solo en la zona de América bajo su responsabilidad, hay más de 24.000 personas.

Dos perfiles complementarios: Luis Riu y Fernando García

A la hora de definir nuestra relación laboral, la comparo con la que teníamos mi hermana Carmen y yo en la dirección general. El éxito de la relación con Fernando se debe a que somos perfiles completamente complementarios. Él es muy bueno en áreas que no son mis fortalezas directas, y por eso confío plenamente en su criterio. Trabajar con él es fácil y sin interferencias.

Si le preguntas a él qué aporta la familia Riu a la empresa, destaca el liderazgo, la rapidez de decisión, el conocimiento del negocio a pie de campo y el compromiso. Por mi parte, si tengo que valorar a Fernando, solo puedo hablar de honestidad, capacidad de trabajo, responsabilidad y lealtad. Es imposible ponerle un adjetivo negativo desde que le conocí en 1987.

¿Su “defecto”? Su minuciosidad extrema. Fernando es un hombre que necesita entender cada aspecto de una decisión, analizar precedentes, hacer cálculos y medir consecuencias; también es un hombre de números y calculadora. A veces eso choca con mi carácter más orientado a la acción inmediata y al principio de “friendo y comiendo”. Cuando no entiende o comparte algo, lo lucha con firmeza. Pero sé perfectamente que no lo hace por ego ni por buscar protagonismo —un papel del que siempre huye—, sino por profesionalidad y compromiso con la empresa. Para él, el proyecto de la empresa está por encima de cualquiera de nosotros.

Como bien dice el propio Fernando: “Para mí siempre ha estado por encima de todo el proyecto empresa, que es el bien a preservar. Y después, en el centro, está el foco en las personas. El equipo humano de RIU es nuestro principal activo, y cuanto más variado sea —combinando veteranía con juventud, perfiles técnicos con creativos, distintas nacionalidades…—, más se fortalece la empresa”. Coincido con él en que la preparación de la plantilla y los mandos intermedios es lo que permite a la estructura soportar cualquier transición.

La peor crisis de nuestra historia: la pandemia del COVID-19

Esa solidez de equipo fue la que nos permitió afrontar la peor crisis de nuestra historia: la pandemia del COVID-19. Fernando ha gestionado de todo —el 11-S, la crisis financiera de 2008, huracanes y terremotos—, pero el cierre total de la actividad en 2020 fue algo sin precedentes. Su gestión al frente de Operaciones y RR. HH. durante esos meses de incertidumbre fue fundamental para proteger a las personas, mantener los activos y tener a punto los protocolos de reapertura. “Fue sin duda el momento más duro que hemos atravesado, pero me siento muy orgulloso de la respuesta de la empresa”, comenta Fernando.

40 años de valor demostrado en el terreno

Hoy, con la cuarta generación de la familia y nuevos directivos asumiendo peso en la compañía, me da tranquilidad saber que han tenido en Fernando a uno de sus mejores referentes.

Fernando suele recordar con guasa su Hoja de Servicios de la mili en 1981, donde el mando militar dejó por escrito dos clásicos: “Aseo esmerado” y “Valor se le presupone”, que se ponía a todos los que no habían entrado en combate. Yo puedo decir que en el caso de RIU, a Fernando no hay que presuponerle el valor. Tras 40 años entrando juntos en batalla en todos los destinos, abriendo mercados y gestionando crisis de todo tipo, su capacidad, su entrega y su compromiso con la empresa están más que demostrados sobre el terreno.

Aparte de los logros profesionales, me atrevo a decir que lo más valioso para Fernando de estos 40 años es el gran respeto y cariño que le tenemos en la familia pero, sobre todo, el que tiene de su propio equipo. ¡Enhorabuena!

FAQ

¿Quién es Fernando García en RIU Hotels & Resorts?

Es consejero directivo de RIU y máximo responsable de Operaciones en Baleares y América. Se incorporó a la compañía en 1986 y en 2026 ha cumplido 40 años en ella.

¿Cuándo se incorporó Fernando García a RIU?

En 1986, para dirigir el Riu Sofia. En 1987 se trasladó a Gran Canaria, en 1993 asumió la Dirección de Operaciones de RIU y en 1994 entró en el Consejo Directivo.

¿Qué significan el «gobierno militar» y el «gobierno civil» en RIU?

Es la forma en que Luis Riu describe su dinámica con Fernando García: Luis Riu abre nuevos destinos y asume el riesgo, y Fernando entra después para implantar orden, procesos y control operativo.

¿Cuántas personas dependen de Fernando García en RIU?

Solo en la zona de América bajo su responsabilidad trabajan más de 24.000 personas.

Fdo. Luis Riu

Luis Riu

Perfil Profesional

Luis Riu

CEO de RIU Hotels

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